¿Y QUE ESPERAMOS?

Se inicia un nuevo periodo presidencial en Colombia, con un presidente electo que hasta hace más de 10 meses era un completo desconocido, pero aun así con grandes defectos y su escasa experiencia fue elegido presidente, y lo que resta es esperar a que sorprenda en medio de tantas dificultades que lo rodean.

¿Y qué debemos esperar?, en realidad se espera mucho, demasiado diría yo, esto debido a que en el gobierno de Juan Manuela Santos se dio un salto importante en inversión de infraestructura, aunque no se han visto los resultados esperados, se prevé que en muy pronto muchos de esos proyectos sean finalizados y entren pronto en marcha en pro del país, o como es de costumbre, den de que hablar en temas de corrupción.

En el Oriente Colombiano se requiere que el nuevo gobierno entre con firmeza en invertir en infraestructura vial, se plantee el reto de impulsar proyectos macro que conecten con mayor efectividad a las comunidades de Santander, Norte de Santander y Boyacá, y que obviamente permitirán mejorar la economía, esto a su vez mejorara los índices de seguridad y desarrollo.

Pero existe un ámbito que todos los gobiernos han pasado por alto en esta importante región del país, y es referente al bajo crecimiento de la industria, ¿y que esperamos del nuevo gobierno?, se espera un impulso y apoyo a las pequeñas empresas, por medio de mejores condiciones competitivas, incentivos en temas de impuestos y créditos de inversión, pero hay un tema en el tintero que es muy ignorado y tiene que ver con los pagos u obligaciones de las grandes empresas para con las PYMES que tienen relación o acuerdos comerciales, ya que deberían ser obligaciones en tiempos más cortos que permitan un mayor flujo de caja de las pequeñas empresas y que propiciaran en el auge de una industria más sólida y pujante.

En los sectores de vivienda y comercial, se debe hacer esfuerzos mancomunados tanto por el gobierno central éntrate como por parte de los gobiernos locales y regionales, y enfocados en eliminar el fantasma de la recesión en la construcción, es prioritario que se establezcan alicientes económicos y apoyo político que diversifiquen una economía más estable y creciente, poblaciones como Barrancabermeja con su anhelado sueño en la modernización de la refinería o las regiones de Vetas, California, Málaga, San Gil y Barbosa con su gran potencial en temas turísticos y agrarios.

Sin duda algún el aspecto que más se espera del nuevo gobierno es un incremento sustancial en la tasa de empleo, ya que en el gobierno que de Juan Manuel Santos la tasa de desempleo se mantuvo por debajo del 9%, pero debido a la reforma tributaria que causo traumatismos en la economía nacional esos valores pueden aumentar, y si añadimos el alto índice de venezolanos que han degradado los aspectos competitivos y de contratación laboral a tal punto que ya es inviable trabajar en ciudades cercanas a la frontera, y esperamos haya mayores regulaciones de contratación en favor de los coterráneos.

Ya para finalizar querido lector, ante mi punto de vista más serio, lo que más debemos esperar del nuevo gobierno es nada, porque digo esto, es muy sencillo y se debe a que nosotros los Colombianos somos gente muy trabajadora y pujante, debemos mentalizarnos a que nada se nos debe dar u obsequiar, que podemos con gran dedicación y compromiso a sacar adelante la Colombia que tanto anhelamos, y extraer las costumbres facilistas que el narcotráfico y la guerra han inculcado durante décadas en nuestra sociedad, seamos más emprendedores y lideres.

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